Caiana Revista académica de investigación en Arte y cultura visual

Caiana Nro4

Entrevista

“Historia del Arte e institucionalización en Brasil”


  

Pregunta: Se observa una reciente institucionalización de la disciplina de historia del arte en Brasil en diversas universidades. ¿Produjo esto un cambio en los modos de concebir e historiar el arte brasilero? ¿Cómo se vinculó esto con el trabajo existente? ¿De qué campos provenían los historiadores y críticos de arte si no contaban con una formación específica?

 

Hay dos momentos de institucionalización de la Historia del Arte en Brasil. En primer lugar, a nivel de posgrado, debe remontarse a la década de 1970, cuando la Escola de Comunicações e Artes de la Universidad de Sao Paulo abre una Maestría en Artes (1973), seguido por el Doctorado a comienzos de la década siguiente. En poco tiempo, las demás universidades brasileras fueron abriendo sus programas, pudiendo decirse que, actualmente la disciplina está presente en las principales instituciones de enseñanza. Por otra parte, en el nivel del grado, se destacan iniciativas recientes, como los programas en Historia del Arte de la Universidad estadual de Rio de Janeiro (2006), de la Universidad Federal de Sao Paulo (2009) y de la Universidad de Rio Grande do Sul (2010). Antes de eso, existía el trabajo aislado y pionero de profesionales como Walter Zanini, en Sao Paulo, y Mário Barata, en Rio de Janeiro, solo para citar dos ejemplos, que se dedicaban a la Historia del Arte en un contexto todavía poco favorable a la consolidación de la disciplina.

Como los cursos de grado en Historia del Arte son recientes, no hay posibilidad, por el momento, de evaluar el impacto que pueden llegar a tener en el ámbito de la disciplina. En cuanto al posgrado, es innegable que con ellos, los estudios histórico artísticos alcanzaron un nivel cualitativo, lamentablemente no acompañado por una industria editorial interesada en divulgar los resultados de esas investigaciones. Continúa siendo difícil publicar libros especializados en Brasil, a pesar del empeño de algunas agencias financiadoras, como la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo, que proporcionan becas para edición.

Las personas interesadas en estudiar Historia del Arte provenían (y aún provienen) de campos como Historia, Ciencias Sociales, Letras, Arquitectura, Periodismo, Psicología, Artes Visuales, Filosofía, para citar los meas frecuentes en los cursos de posgrado.

Debe destacarse también, que además de los cursos de Artes, la Historia del Arte como campo de investigación está presente en los cursos de Historia, Ciencias Sociales, Filosofía, Arquitectura y, en el caso de la Universidade de São Paulo, en el Museu de Arte Contemporânea, que mantiene un programa propio de posgrado.

 

Pregunta: ¿Cuáles son los centros académicos más activos, las publicaciones específicas con que cuentan, las formaciones?

 

Los centros más activos se localizan en São Paulo (USP), Campinas (Unicamp), Rio de Janeiro (UFRJ e UERJ) y Porto Alegre (UFRGS). Como afirmé antes, todavía es difícil contar con publicaciones específicas, ya que la industria editorial sigue una lógica propia y casi nunca responde a las demandas del área. Por eso, se utiliza mucha bibliografía en lengua extranjera (español, inglés y, en menor medida, italiano y francés) incluso en los cursos de grado. Los posgrados tienen revistas propias, como Ars (USP), Arte e Ensaio (UFRJ), Concinnitas (UERJ), PortoArte (UFRGS). En relación con las revistas especializadas, cabe destacar el papel pionero de Gávea,cuyo primer número fue publicado en 1984. La revista está asociada al curso de Especialización en Historia del Arte y Arquitectura, brindado en la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro.

 

Pregunta: ¿Cuáles son las tradiciones historiográficas que más han sido utilizadas? ¿Qué metodologías o categorías específicas se han desarrollado más? ¿Hay una producción teórica específica?

 

Como la formación de los docentes es muy variada –muchos de ellos estudiaron en el extranjero y provienen de diversas áreas-, el uso de determinadas metodologías de análisis está ligado a ese cuadro referencial. Por otro lado, los nuevos investigadores no siguen necesariamente la directriz metodológica de sus directores, lo que no permite hablar de líneas de investigación consolidadas. En líneas generales, el abordaje formalista es una presencia determinante al lado del interés por la historia cultural, por la cultura visual (más recientemente), por análisis de corte sociológico o histórico, por la crítica de arte en sí (y no solo como instrumento). La disertación/tesis modelo es un estudio monográfico dedicado a un artista, a un movimiento o a un período, a un crítico o a una cuestión crítica. No se puede hablar todavía de una producción teórica específica, a no ser el caso de la crítica de arte, que ya fue objeto de varias disertaciones y tesis, que están ayudando a construir un campo de referencia más sólido. En la Unicamp, en el curso de Historia, hay un núcleo dedicado a estudios renacentistas, cuyos resultados se manifiestan no solamente en las tesis, sino también en la traducción de una selección de las Vidas de Giorgio Vasari y de textos de Miguel Ángel.

 

Pregunta: La particularidad lingüística de Brasil con respecto a la América hispano parlante ¿vinculó más a Brasil con Europa que con el resto de Latinoamérica en el campo académico y en particular en los estudios de historia del arte? ¿En qué medida Brasil se identifica culturalmente con un contexto latinoamericano con sus particularidades?

 

Creo que la cuestión lingüística es apenas uno de los factores a explicar un cierto distanciamiento de Brasil en relación a América Latina. En el pasaje del siglo XIX al XX, la élite brasileña tenía los ojos vueltos hacia Europa, lo que explica la presencia de intelectuales europeos entre los primeros profesores de la Universidad de São Paulo, fundada en 1934. Puede decirse, que hasta la década de 1960, prevalecen modelos europeos, pero, a partir de ahí un abanico de opciones se abre para abarcar autores norteamericanos (Susan Sontag es uno de los primeros nombres de esa oleada), culminando, posteriormente, en diálogo con el pensamiento de un Clement Greenberg o de una Rosalind Krauss, por ejemplo. El interés por el arte latinoamericano es un fenómeno de la década de 1970, y deben destacarse los nombres de Aracy Amaral que, con su militancia crítica, abre camino para esa aproximación, y de Federico Morais, quien publica, en 1979 el libro Artes plásticas na América Latina: do transe ao transitório.

En términos institucionales, no hay programas específicos volcados hacia América Latina, a no ser por el caso de la USP, que instituyó en 1988 el Programa de Pós-Graduação Interunidades em Integração da América Latina. Dentro del programa existe un núcleo de Comunicación y Cultura, en cuyo ámbito fueron presentados trabajos, de naturaleza comparativa, dedicados a las imágenes devocionales, a cerámica popular, a las misiones jesuíticas, al paisajismo, al muralismo y a la poética metafísica de Pettoruti, Xul Solar, Tarsila do Amaral e Ismael Nery. Se trata de pocos ejemplos, sin duda, que apuntan a una necesidad de estudios más constantes y más sistemáticos.

 

Pregunta: ¿Ejerció el modernismo una fuerte atracción para los estudios de arte brasileros relegando los estudios sobre los académicos del siglo XIX o coloniales?

 

Voy a comenzar a responder la pregunta por la actuación de la generación modernista, que se dedicó a estudios sobre el arte colonial y moderno, y en menor medida, sobre el siglo XIX. Estudiosos del arte colonial fueron Mario de Andrade y Lourival Gomes Machado, por ejemplo. El primero dedicó artículos al arte religioso (1920), a la arquitectura colonial (1928, 1937), a Aleijandinho (1935), además de haber escrito el libro Padre Jesuíno do Monte Carmelo (1945). El segundo es autor de Barroco mineiro (1969), una compilación de ensayos y artículos escritos a partir de 1949.

En cuanto al arte moderno, además de la militancia de Mário de Andrade, deben ser recordados los estudios de Gomes Machado (Retrato da arte moderna no Brasil, 1945) Sérgio Milliet (Pintores e pinturas, 1940; Marginalidade da pintura moderna, 1942; Pintura quase sempre, 1944) e de Luís Martins (A pintura moderna no Brasil, 1937; Arte e polêmica, 1942; A evolução social da pintura, 1942). Martins es tambiém autor de uno de los primeros estudios dedicados a un artista del siglo XIX: Almeida Júnior (1949).

El estudio de la cuestión colonial ha sido constante a lo largo del siglo XX, incluso en São Paulo, estando aparentemente solo volcado hacia la problemática del arte moderno. Éste comenzó a ser estudiado sistemáticamente en la década de 1970, en función de la celebración del Cincuentenario de la Semana de Arte Moderno (1972), coincidiendo con el inicio de los cursos de posgrados en Artes en la USP. Pero, antes de eso, Aracy Amaral y Daisy Peccinini defendieron sus tesis de Maestría sobre la Semana de Arte Moderno y Victor Brecheret en el Departamento de Historia de la USP, con la orientación del Prof. Walter Zanini. En un primer momento, el modernismo atrajo sin duda la atención de los estudiantes, sobre todo en São Paulo

El siglo XIX comenzó a ser estudiado en los años 1980 y, desde entonces, se tornó en un campo de investigaciones sistemáticas.

Al momento presente, hay un equilibrio entre las diferentes vertientes, las cuales deben ser ampliadas por los abordajes dedicados al arte contemporáneo y a la fotografía. Éste es, al momento, un campo fértil de estudios, y trae nuevas posibilidades de análisis y de valoración del arte moderno y de las tendencias contemporáneas. Otro aspecto a ser resaltado es que las pesquisas dejaron de tener un foco solamente en la producción brasilera, habiendo muchos trabajosos dedicados al arte internacional. 

 

Pregunta: ¿Con qué campos profesionales de la disciplina se vincula más, con la crítica, la curaduría, la conservación del patrimonio?

Al momento, los profesionales egresados de los cursos de Historia del Arte actúan sobre todo en la docencia universitaria y en institutos de investigación. El área de patrimonio está ocupada prioritariamente por arquitectos e historiadores. Hay muchos curadores independientes, y debe ser recordado que ese campo comenzó a tornarse un área de estudios más sistemáticos. Es lo que demuestran el curso “Arte: historia , crítica y curaduría”, brindado por la Pontifícia Universidade de São Paulo y el Laboratorio de curaduría, instituido por el Museo de Arte Moderno de São Paulo.



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