Caiana Revista académica de investigación en Arte y cultura visual

Caiana Nro19

Libros / detalle


Carla Guillermina García,

Historia del Arte y Universidad: La experiencia del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas y la consolidación disciplinar de la historiografía artística en la Argentina (1946-1970),

Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, Serie Tesis del IAA, 2020, 307 páginas, ISBN 978-950-29-1881-5


Julieta Perrotti Poggio y Virginia Garreta

El libro de Carla García, fruto de su investigación doctoral, constituye un valioso aporte para los estudios artísticos en la Argentina, ocupando un lugar vacante dentro de la historiografía del arte de nuestro país. Diversos textos han abordado un análisis sobre el Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo” (IAA), así como incontables escritos han trabajado sobre la figura del propio Buschiazzo, su fundador, desde diferentes perspectivas. Sin embargo, la investigación plasmada en este libro no busca construir una “historia del IAA”, sino destacar el rol que tuvo dicha institución en la formalización de una posición historiográfica de las disciplinas del arte y la arquitectura en el ámbito universitario, mediante la constitución de una base sólida de rigurosidad metodológica. En efecto, este carácter científico forma parte de un contexto historiográfico muy particular estudiado por García, que promovía la consolidación del campo disciplinar de manera novedosa, desde la creación del Instituto en 1946[1] y continuando su desarrollo en el campo historiográfico argentino e internacional en diversas etapas, hasta el fallecimiento de Buschiazzo en 1970.

 

Varios son los aspectos destacables de esta relevante publicación. Por un lado, la fortaleza de los vínculos identificados por la autora entre docencia e investigación,[2] junto con la significativa construcción de redes de intercambio promovidas por Buschiazzo desde una perspectiva transnacional y orientada a la circulación de discursos críticos. En sus primeros capítulos, el análisis exhaustivo de sus intervenciones internacionales advierte la intención de Buschiazzo de colocarse como un conocedor erudito del estado de los estudios artísticos en la Argentina y como portavoz de esa escena desde América del Sur. Su actuación en el ámbito académico resultó indispensable para pensar los objetivos del Instituto y mantener su carácter transnacional, con vínculos e intercambios constantes con otros espacios en Iberoamérica. Estos aspectos han permitido demostrar a la autora que el IAA constituyó, desde sus inicios, un pilar para el desarrollo de la historiografía artística en el ámbito universitario y para la consolidación de la especificidad disciplinar de los estudios sobre arte y arquitectura en la Argentina.

 

La publicación insignia del IAA -la revista Anales-, núcleo de recepción y divulgación de producciones científicas de la región, refuerza la permanente “red intelectual” que caracterizó la trayectoria de Buschiazzo. La autora recorre de manera clara y precisa este aspecto durante todo el libro, particularmente en el tercer capítulo que está dedicado enteramente a la revista. Revisa el interés por las fuentes documentales, la rigurosidad de su estudio y citación, así como la permanente actualización bibliográfica sumada al ejercicio de la crítica como una dimensión ineludible. Estos puntos refuerzan la perseguida consolidación disciplinar sobre las diversas producciones escritas y gráficas sobre arte y arquitectura, tanto a escala regional como local; la posición del IAA centrada en la precisión de los datos, acompañada de una intención de disminuir los discursos “románticos” más cercanos a la divulgación, buscaba una descripción cabal del objeto de estudio bajo una mirada calificada. Es en esta parte del libro donde destaca la sección “Notas Bibliográficas”, un espacio para el ejercicio de la escritura crítica en torno a publicaciones contemporáneas que no estuvo libre de polémicas. En síntesis, la importancia que la revista comenzó a tener en el ámbito local, mediante contribuciones de significativo nivel y autores especializados en arte y arquitectura americana, la convirtió en un producto inusual derivado de prácticas institucionales novedosas para la historiografía artística argentina.

 

Finalmente, en la última parte del libro se establece un enfoque más periodizado de los cambios vividos en la Universidad de Buenos Aires entre 1963 y 1970 (año del fallecimiento de Buschiazzo). Resulta significativo el giro reconocido por la autora, desde los estudios coloniales hasta las investigaciones centradas en la arquitectura argentina de los siglos XIX y XX. Se detalla la última etapa de Buschiazzo frente al IAA y nuevamente el rol significativo que en su trayectoria profesional tendrían los vínculos institucionales y redes intelectuales; en la cual el intercambio interfacultades tuvo una importancia activa. En este sentido, se desarrolla ampliamente el vínculo entre el IAA y el Instituto de Historia del Arte (IHA) de la Facultad de Filosofía y Letras[3] y la estrecha relación generada entre Buschiazzo y Payró, reflejada en la aparición de estudios con solidez científica y marco investigativo, priorizando el ejercicio documental y la reflexión teórica en torno a las obras de arte. Resulta imprescindible destacar la postura de Buschiazzo sobre la legitimidad de la Universidad como único espacio apto para producir un conocimiento especializado. Tal es así que se adaptó con eficacia a las distintas coyunturas político-educativas, donde desplegó estrategias para favorecer el avance de su instituto mediante las ya mencionadas conexiones con el ámbito internacional y la permanencia de una publicación que consolidara su clara orientación metodológica.

 

Una mención especial merece el punto dedicado a académicos, investigadores y formadores (p.259). La creación de la carrera de Historia de las Artes en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) en el año 1963, junto con las figuras de Schenone, Ribera y Payró como el principal impulsor de la carrera, permitió conformar mediante rigor y compromiso metodológico el espacio de la Historia del Arte como disciplina. Estos aportes marcarían profundamente el abordaje interdisciplinar y teórico de la Historia Cultural, conformando un avance hacia los estudios de las imágenes -no sólo las consagradas y consideradas de alto valor artístico-, e incorporando nuevas categorías en torno a planteos, como aquellos propuestos por Roger Chartier sobre el concepto de representación para analizar el mundo de las imágenes y de las producciones culturales.

 

En definitiva, la lectura de este libro se propone como una tarea necesaria (y obligada) para comprender el rol significativo del IAA en la búsqueda de especificidad historiográfica para las disciplinas del arte y la arquitectura. La autora no sólo se plantea el desafío de relevar y analizar minuciosamente su incidencia en la consolidación de los estudios artísticos y del campo disciplinar, sino también en la formación en investigación y en el trabajo interdisciplinario dentro de una red iberoamericana que Buschiazzo sostuvo a lo largo de su incansable trayectoria. El inicial interés del arquitecto por generar cruces interdisciplinares pudo felizmente ser recuperado en una nueva etapa del IAA luego del retorno de la democracia, siendo actualmente, junto con la revista Anales, uno de sus objetivos prioritarios de intercambio y fortalecimiento del organismo. En palabras de la autora: “el Instituto defendió modos de hacer propios del historiador del arte, poniendo en valor su papel en el estudio del patrimonio cultural y constituyendo circuitos concretos desde donde ejercer la profesión” (p.276). Este libro no sólo permitió identificar ese propósito, sino que plantea nuevas líneas de investigación disciplinar en el ámbito de la educación superior en la Argentina.

 

Cómo citar correctamente el presente artículo?

Notas

[1] En el año de creación del IAA la Escuela de Arquitectura aún pertenecía a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires; pasando a convertirse en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) en el año 1947.

[2] Buschiazzo mostró en diversos escritos su preocupación por el funcionamiento de la enseñanza de la Historia de la Arquitectura en la UBA y la necesidad imperiosa de un cambio dentro de la estructura de los cursos: “¿Sería posible transformar nuestros rutinarios cursos, basados en la clase magistral y la conferencia, en algo parecido al sistema anglosajón, más preocupado por la formación de investigadores que de profesionales (…)?” (p.204).

[3] Actualmente Instituto de Teoría e Historia del Arte “Julio E. Payró”, FFyL, UBA.



Julieta Perrotti Poggio - Virginia Garreta; «

Carla Guillermina García,

Historia del Arte y Universidad: La experiencia del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas y la consolidación disciplinar de la historiografía artística en la Argentina (1946-1970),

Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo”, Serie Tesis del IAA, 2020, 307 páginas, ISBN 978-950-29-1881-5

» .
En Caiana. Revista de Historia del Arte y Cultura Visual del Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA).
N° 19 | Año 2021 en línea desde el 4 julio 2012.

URL: http://caiana.caia.org.ar/template/caiana.php?pag=books/book.php&obj=412&vol=19

ver número