Caiana Revista académica de investigación en Arte y cultura visual

Caiana Nro2

Libros / detalle

Fabiana Serviddio
Arte y crítica en Latinoamérica durante los años setenta
Buenos Aires, Miño y Dávila, 2012, 352 págs

Florencia Garramuño

Resulta difícil hablar de este libro en pocas palabras. No porque sea difícil explicar sus argumentos – expuestos con claridad meridiana -, ni porque sea complejo identificar su corpus – perfectamente acotado – ni tampoco porque sea complicado exponer sus conclusiones, que, muy por el contrario, se derivan de modo terso de una exposición de la fluidez de la escritura y la organización casi narrativa de sus postulados. Si es difícil hablar brevemente de este libro es porque este no es un libro sino varios. Se trata de un libro que sabe conjugar, en la articulación de un mismo discurso, una historia del arte y de la crítica de arte que es al mismo tiempo una historia intelectual, una historia de las ideas, una discusión estética sobre el estatuto de la obra de arte y una reflexión sobre la cultura y el imaginario latinoamericano durante los años setenta.

En tanto historia del arte y de la crítica, el libro busca “analizar los discursos críticos y su articulación con ciertas poéticas artísticas, e interpretar la distancia entre éstas y los discursos crítico-interpretativos.” Para ello se concentra en la producción crítico teórica de Marta Traba, Jorge Romero Brest y Juan Acha, y en algunos debates producidos en coloquios y exhibiciones de arte latinoamericano contemporáneos. Entre la crítica, el arte, y los espacios de discusión y de exhibición, el ojo atento de Serviddio traza líneas de descripción densa, en las que se muestra cómo se fueron construyendo esos discursos, y cómo las obras, con su lenguaje plástico, intervinieron en ellos en tanto agentes de la historia. Junto a cuestiones y problemas propios de la historia del arte – la continuidad del debate entre abstraccionismo y figurativismo, la desmaterialización de la obra artística, la acentuación de la relación entre obra y espectador – el libro despliega, con el mismo rigor con el que se aplica al arte y a sus discursos críticos, toda una trama de problemas e intervenciones que encuentran su lugar en una historia cultural más general. Al explorar a su vez los discursos que estos críticos elaboraron en relación con otros discursos contemporáneos (en revistas como Plural, Eco o Nueva Visión) el libro reconstruye toda una red intelectual latinoamericana interdisciplinar, y mapea la circulación de esos intelectuales de un modo que resulta fundamental a la hora de entender el proceso de definición de lo latinoamericano, del arte, de la historia y de la literatura latinoamericanos. La investigación de Serviddio se detiene en los contactos entre intelectuales, artistas y críticos, la participación de estos en formaciones culturales más amplias, y su intervención en instituciones y revistas, reconstruyendo así la trama cultural en la que estos intelectuales y críticos actuaron. Así, al contextualizar la participación crítica de Juan Acha entre la publicación de sus textos en la revista Plural, dirigida por Octavio Paz, y reconstruir además sus relaciones profesionales con Jorge Romero Brest, la investigación de Serviddio revela una trama en la que se conectan México, Perú, Argentina y la literatura y la crítica del arte, desplegando así una red que permite repensar las culturas nacionales en sus contactos con una cultura regional, y la crítica artística y literaria alimentada por preocupaciones compartidas.

Gracias en parte a la construcción del archivo Romero Brest, realizada por el grupo de historiadores del arte que integró Serviddio, y al trabajo con fuentes diversas y desperdigadas en varios archivos diferentes, la aventura de trazar las trayectorias críticas de Acha, Romero Brest y Traba se convierte en este libro en algo más que en el diálogo entre el crítico y la obra. Al insertar las trayectorias de estos críticos y de los artistas cuyas obras analizaron en un contexto de problemáticas más generales en las que sus propuestas críticas y teóricas intervinieron, todo un mapa de la cultura y del arte latinoamericano se despliega ante nuestros ojos. El lugar de los medios masivos en la cultura latinoamericana de la época y el impacto que su novedad trae en relación con todo un ordenamiento del imaginario cultural, su relación con el arte culto o erudito, la crisis del paradigma modernista de la historia que incide en el modo de concebir la obra artística y de estudiarla -y el problema del latinoamericanismo- son algunos de los tópicos generales que el libro discute. Enriquecen los debates sobre la crítica y el arte, pero también iluminan con nueva luz la comprensión de esos problemas más amplios de la cultura y de la historia latinoamericana.

Señalo apenas un ejemplo entre las muchas reformulaciones que el libro hace posible: al contextualizar de modo detallado y prolijo la nueva inserción de los problemas de la identidad cultural latinoamericana frente al peligro de homogeneización cultural que se veía traían los medios masivos , las obras de Beatriz González y el discurso de Marta Traba se entrelazaron en la construcción de una teoría que planteó, “antes del multiculturalismo y su conexión con los estudios poscoloniales”, las cuestiones de identidad cultural en términos de autonomía y defensa, esgrimiendo algunas de las herramientas de análisis más productivas dentro del campo del latinoamericanismo que posteriormente se desarrollaría en Estados Unidos.

Pero además, el libro de Serviddio es preciso y contundente en tanto historia de las ideas, porque su modo de interrogación se detiene en los conceptos que articulan el discurso de esos críticos, investigando cómo estos nacen, tanto a partir de lecturas precisas de otras obras, como de las posiciones que estos críticos adoptan ante determinados problemas. Así, el estudio del discurso de Marta Traba revela su trabajo como una actualización en el ámbito artístico de la teoría de la dependencia, que a su vez resulta combinada– llamativamente - con algunos conceptos de la Escuela de Frankfurt o de la antropología estructuralista. De ese modo es posible ver que el concepto de resistencia que desarrolló Traba surgió a partir de un conglomerado de ideas que combinaba la perspectiva sociológica, filosófica y antropológica en función de un enfoque cultural.

Para terminar, resulta necesario destacar algunos puntos que se desprenden de la metodología utilizada por Serviddio, y a los que quisiera saludar con entusiasmo: la construcción de un discurso sobre Latinoamérica que no presupone su unidad u homogeneidad sino que muy por el contrario investiga y explora sus conflictos y polémicas; la investigación no sólo de los contactos específicos y concretos entre intelectuales, artistas plásticos, y escritores, sino también de los contactos y reformulaciones de las ideas; y la agudeza con la que la investigadora logra percibir en las formas y en los discursos la manifestación de problemas culturales que los trascienden y cuya elaboración, el análisis formal posibilita y ayuda a conceptualizar.

Estas características hacen de Arte y crítica en Latinoamérica durante los años setenta un libro indispensable, no sólo para la historia del arte latinoamericano, sino también para la historia cultural, intelectual, y estética de América Latina.

 

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Florencia Garramuño; «Arte y crítica en Latinoamérica durante los años setenta» .
En Caiana. Revista de Historia del Arte y Cultura Visual del Centro Argentino de Investigadores de Arte (CAIA).
N° 2 | Año 2013 en línea desde el 4 julio 2012.

URL: http://caiana.caia.org.ar/template/caiana.php?pag=books/book.php&obj=106&vol=2

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